El tiempo es una especie de mago, ilusionista o prestidigitador que tiene dentro de su chistera o sombrero de copa, infinidad de años, meses, horas, minutos y segundos, los cuales deja salir, azarosamente, según el público que en el teatro de la vida, demande su aparición con sus frenéticos e impacientes aplausos.
Y es entonces, al levantarnos y aplaudir en ese momento trascendental, cuando nos toca la carta más inesperada. Allí tomamos conciencia del tiempo, de nuestro tiempo, del que hemos vivido -o no- y del que no sabemos si vendrá…
Cronos: el pariente incontrolable
El tiempo, Cronos, hijo de Urano y Gea, hijo del cielo y la tierra es un pariente incontrolable, imbatible en su avance incesante, inagotable, infinito y efímero.
¿No les ha sucedido que, a veces, un minuto se puede hacer eterno (y aún más en el recuerdo) y un par de días pueden pasar casi sin notarlo?
La fugacidad del tiempo nos ensordece a veces y no nos permite disfrutar, nos coarta el vivir a plenitud.
El enigma sin resolver
El tiempo es un enigma sin resolver, filósofos dedican su tiempo, valga la redundancia, a estas deliberaciones y aún continúan debatiendo qué es el tiempo, quién lo maneja, quién lo da, quién lo roba, quién lo vive, quién lo malgasta, quién o qué nos presiona a vivir en función de los granos de arena que caen -al parecer tan despacio- en aquellos relojes de antaño, o ante la velocidad de las manecillas del reloj de pulsera, o en esos números que saltan velozmente en nuestros relojes digitales.
¿Serán los toques de las campanas repicando en las torres del mundo las que anuncian que el tiempo ES y NOS pasa?
¿Serán las campanadas de mi propia existencia las que, lanzadas al viento, determinan mi continuidad en la línea inescrutable de la temporalidad?
El tiempo es como un impetuoso y avasallante río que avanza sin descanso en un eterno devenir.
¿Y si paramos?
¿Y si respiramos y meditamos, y si tomando aire y exhalando somos quienes controlamos nuestro tiempo?
Se puede y se siente muy bien.
Somos quienes nos damos paz y refugio en ese instante fugaz y eterno, al cerrar los ojos y respirar, despacio, sin prisa, sintiendo, viviendo.
Cada instante de nuestra vida es una oportunidad para crear, soñar, hacer, empatizar, dar, recibir y amar.
Amemos nuestro ser-en-el-tiempo y cuando las bandas sonoras de nuestros recuerdos nos digan: ¿quién me ha robado el mes de abril?, susurremos, parafraseando al cantautor español Joaquín Sabina: "Contra todo pronóstico sigo adelante… por eso espero que el olvido no se olvide de quien soy… hace tiempo que sueño despierto y vale la pena tomarse el tiempo para ello".
Reflexiona
Es mi deseo que después de leer estas líneas, reflexiones sobre el significado del tiempo y te preguntes:
- ¿Me causa ansiedad?
- ¿Me angustia?
- ¿Me controla?
- ¿Me permite planificar?
- ¿Me organizo para hacer buen uso del mismo?
- ¿Me resulta un elemento útil para mis labores?
- ¿Lo disfruto?
- ¿Me importa?
- ¿Me preocupa que no me alcance lo suficiente?
Nuestro equipo de profesionales se sentirá muy complacido acompañándote a encontrar estas respuestas u otros planteamientos que te surjan al pensar sobre este tema.
Hoy y siempre, recuerda:
¡Gracias por tu tiempo!