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Entretener-nos

El arte de volver a jugar en un mundo hiperproductivo.

En días pasados, hablaba entretenidamente con una amiga y colega sobre el particular fenómeno del intercambio de barajitas del álbum del mundial de fútbol 2026. Niños y adultos, mayormente adultos, están inmersos en esta actividad; pareciera una necesidad de pausa, juego y reconexión con otros y con la distracción en sí. Mi amiga rescataba el significado de las palabras entretener y entretener-nos, destacando su importancia en este mundo que parece pasar a velocidad de rayo, y me sugirió que hablase de este tema.

Y aquí estoy, de nuevo ante mí y ante ustedes, revisando la importancia de entretener-nos, de tenernos un poco más entre nosotros mismos, de buscar y encontrar un nicho al cual pertenecer —aunque sea por unos meses nada más—, por el solo gusto y placer de la diversión en sí.

La prisa que nos aleja de lo esencial

Es que la prisa cotidiana, esa prisa tan plebeya a veces, la inercia de estar siempre muy ocupados, nos está alejando de una necesidad primordial, de un valor psicológico por excelencia: distraernos, divertirnos, higiene mental simplemente. Ofrecerle a nuestro sistema nervioso un espacio de asombro, curiosidad y descanso de las cotidianas preocupaciones.

Conectar con nuestro niño interior, con nuestros gustos olvidados, jugar por el simple hecho de jugar es algo que hemos dejado a un lado o postergado en aras de cumplir con nuestras obligaciones de adultos.

El valor del juego compartido

Es importante rescatar no solo nuestra zona de diversión interna, sino también esa validez del entretenimiento compartido socialmente que tal vez la tecnología, eliminando barreras de tiempo y espacio, ha dejado a un lado. Cuando nos reunimos con otros y compartimos un interés lúdico, reafirmamos el sentido de pertenencia real, de identidad y afinidad, hablando el mismo lenguaje y en forma presencial.

Además, validamos nuestras propias emociones, pues sonreír en grupo multiplica el placer. En un mundo digitalizado esto adquiere un valor extraordinario: un placer analógico, pausado y profundamente social.

Al entretener-nos estamos activando nuestra esencia de ser-en-el-mundo: reducimos nuestro cortisol, amortiguamos el estrés y la incertidumbre, nos volvemos más creativos y nos anclamos en el presente y en estrategias de adaptación.

Un acto de sabiduría, no de egoísmo

Regalarnos un momento para entretener-nos, lejos de ser un acto de egoísmo o una pérdida de tiempo, es un acto de profunda sabiduría y respeto por nosotros mismos. En unas circunstancias que nos exigen estar listos, producir y resolver, el juego y la pausa son el refugio donde podemos descansar, desconectar del ruido exterior y reconectar con nuestra necesidad de sonreír, compartir lo que nos emociona, asombrarnos y disfrutar.

Entretener-nos es una forma de decirnos: está bien detener-nos, estoy seguro aquí.

Hay que reivindicar nuestro derecho al disfrute: eso es ganar salud mental, vitalidad y calidad de vida. Vamos a llenarnos de momentos que sumen y rompan la rigidez de las rutinas que nos están agobiando.

Te invito a mirar tu agenda y dejar un espacio… para ti.

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¿Te cuesta darte permiso para disfrutar?

El juego y la pausa también se aprenden. Hablemos sobre cómo hacer espacio para ti y para lo que te hace sonreír.